Archivo | abril, 2011

De paseo por “La Gran Manzana”

27 Abr

Este fin de semana nos fuimos a Nueva York.

Llegamos al aeropuerto:

Visitamos la Biblioteca Nacional custodiada por los leones:

Pasamos por delante del Empire State:

Y “The Flatiron Building”

Nos comimos unos perritos calientes que compramos en un puesto callejero:

Y volvimos a casa en un taxi amarillo:

Después de todo, creamos nuestra propia ciudad con materiales reciclados:

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Día del Libro: La casita de chocolate

26 Abr

La semana pasada estuvo marcada por la celebración del Día del Libro. Había que buscar una receta que pudiésemos vincular a algún libro o historia. No hizo falta pensar mucho, ¿Qué te parece si preparamos “La casita de chocolate”?

Aprendimos muchas técnicas, nos gustó mucho montar las dos claras del huevo, cuando les añadimos los 50 gramos de azúcar glas parecía un iceberg:

Montamos  también 60 cl. de nata y los añadimos a la mezcla anterior, este va a ser el “pegamento” para nuestra casa y después… a ¡darse a la arquitectura!

The blue school

22 Abr

Había una vez tres hombres azules que triunfaban en Las Vegas con su espectáculo y un buen día decidieron montar una guardería infantil:

Esta es la página web del centro:

http://www.theblueschool.org/

Punset y Alison Gopnik

20 Abr

El domingo pasado “haciendo zapping” me enganché (sorprendentemente) a un documental de La 2 titulado “La ciencia de los bebés”. Como para cuando lo empecé a ver ya estaba a medias y tenía ganas de ver el resto, lo busqué en internet (ejem) y en mi camino descubrí otro vídeo, en esta ocasión del programa de Punset, “Redes”, en el que entrevistaba a Alison Gopnik, autora del libro “El filósofo entre pañales”

Muy interesantes los dos.

 El de Redes lo puedes ver AQUÍ

Fotógrafa

19 Abr

Hay un cuento de Galeano que me encanta. Dice que si alguien pudiera mirarnos desde el cielo, vería un mar de fueguitos:

“…Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.”

Tengo una amiga que pertenece a este último grupo de “fueguitos”. Una amiga que vive cada instante y pone pasión en todo lo que hace: amiga apasionada, hija apasionada, lectora apasionada, pareja apasionada, madre apasionada y ahora fotógrafa apasionada. Y por eso, porque vive el momento con entusiasmo, porque exprime cada segundo, es capaz de detener el tiempo con su cámara y en un “click” recoger la magia de un fugaz instante.

Os dejo con un ejemplo de su trabajo, que podéis encontrar en su web: http://rosariomarti.blogspot.com/

Dulce y salado

18 Abr

Cuando vivía en Londres, compartía piso (y habitación) en la zona de Bayswater, justo detrás del centro comercial Whiteleys. La guardería en la que trabajaba estaba en el barrio de Notting Hill, en Ladbroke Grove, así que tenía la increíble suerte de poder ir y venir del trabajo andando. Muchas veces, antes de volver a casa me gustaba darme un paseo por el barrio, así fue cómo descubrí Ottolenghi. Nunca me animé a entrar, porque generalmente iba con el uniforme manchado de pintura, mocos o el vómito de algún niño y aquél lugar invitaba a algo más especial. Dicen que cuando abandonas un lugar, siempre tienes que “dejar algo por hacer” que sea lo que te invite a volver. En el caso de Londres es visitar Ottolenghi.

Hace un par de años compré su primer libro de cocina, que es una delicia para los sentidos, puedes verlo AQUÍ

Y recientemente, leyendo la experiencia de Iban Yarza en su blog y más concretamente, viendo su intervención en Robin Food, me piqué y compré el segundo, lo puedes ver AQUÍ.

De “Plenty”, este segundo libro, he sacado la receta que os presento a continuación y que me ha servido para enseñar a los niños la diferencia entre salado y dulce y cómo un mismo ingrediente (en este caso la sandía) puede utilizarse tanto para platos salados como dulces.

Primero colocamos la sal en un plato y el azúcar en otro e intentamos diferenciarlos únicamente através de la vista:

Y preparamos nuestra ensalada a base de sandía, queso feta, albahaca y cebolla, aliñada con un chorrito de aceite de oliva y sal.

Al parecer, uno de los aspectos más interesantes en la preparación del plato es ver cómo flotan en el agua las hojas de albahaca:

Para el contraste dulce, preparamos un zumo de sandía. Simplemente pusimos en la batidora sandía, azúcar y un poquito de agua. Una bebida refrescante para los meses de verano y que a todos los niños les gustó muchísimo:

Colores primarios…

17 Abr

… secundarios…

… y círculos mágicos…